viernes, 26 de junio de 2009

Habla Manuel Moretti de Estelares


El cantante da cuenta de su fascinación por Leonardo Favio y reflexiona sobre la bohemia anacrónica.

Estelares.

La cuestión geográfica ocupa un lugar importante en la cabeza de Manuel Moretti, cantante y compositor de Estelares, que escribe, por ejemplo, "un avión recolector es la escena en esta función, calle Anchorena a eso de las 10". La canción se llama "Melancolía" y forma parte de Una temporada en el amor, flamante sexto disco del grupo. Y aunque ahora vive en ese punto de Palermo, entre la muchedumbre de Pacífico y la high class de Libertador, tiene planeado alquilarse un bulo en el Abasto, el barrio que inspiró gran parte de su obra: "Quiero que sea un lugar de trabajo. Tengo cabeza de escritor y la geografía incide muchísimo, es mi cable a tierra", asegura mientras explica su fascinación por esa parte de la ciudad. "Ese barrio conjuga gran parte de la personalidad de lo que yo siento como Buenos Aires. Empedrado, teatros independientes y la mística de que allí vivió Gardel. Siento la misma devoción extraña por los pueblitos del Uruguay, algo detenido antes del neoliberalismo."

¿Cómo surgió tu fascinación por Favio?

Lo que más me interesa de Favio, como cineasta, es cómo logra traducir un mundo propio ligado con una cosa derivada del interior de la Argentina, cómo le pone lenguaje a un montón de situaciones muy cotidianas y que se relacionan con el encuentro y el desencuentro, con una época, con una representación social. Sus canciones más conocidas son muy representativas de mi temprana adolescencia: un montón de melodías que tienen que ver con el pop de los 70 en la Argentina y que me relacionan con mi propia formación. El nació en Mendoza....

¿Y cómo se relaciona eso con tu obra?
Viví hasta los 17 años en Junín, en el interior de la provincia de Buenos Aires, y eso aparece en canciones como "Superacción" o "Viaje a Irlanda". Creo que esa iconografía me relaciona con Leonardo Favio. Hay muchas imágenes mías que están desprendidas de diversas épocas de mi lenguaje personal y testimonial. Yo me hago cargo completamente de la línea melódica, de la composición, de los versos. Leonardo, en este caso, funciona como mi álter ego. Pero hay una parte mía que es la más intimista, que Estelares retraduce en canción y la pone en los discos a través de Juanchi [Baleirón], y después sale a las radios.

¿Cuál es la mayor virtud de Juanchi como productor?
Sopesar toda la dinámica de la banda: ordenar y direccionar lo que Estelares da. Estamos más distendidos y metiéndonos en lugares nuevos todo el tiempo, dentro de nuestro mundo clásico. A él le gusta interactuar con grupos, como una especie de seudopsicólogo estético-musical. Saca lo mejor de nosotros y apelmaza la idiotez.

¿Sos tan melancólico como tus canciones?
Me parece que soy peor que mis canciones. La melancolía tiene que ver con mundos de pertenencia, obtenidos, imaginados o perdidos. No soy el melanco crónico, pero sí de un montón de sensaciones e imágenes, sentimientos que suelen ser esquivos por la dinámica social. La melancolía es psicoanalítica y tiene que ver con la carencia y el motor del deseo. Por eso, más que melanco, Estelares es épico.


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